Inicia la guerra electoral, y ya hay bajas

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La mayoría de personas con tres dedos de frente, prefieren la paz a la guerra, la cohesión en vez de la polarización, el trabajo en vez de la vagancia que sólo lleva a la pobreza, sin embargo, una cosa es la paz y otra cosa es el camino que lleva a esta, y ahí es donde países como Colombia dijeron NO a los acuerdos de paz, querían paz, pero NO al precio de olvidar todos los crímenes de guerra cometidos por la guerrilla.

En Guatemala, si bien hubo acuerdos de paz firmados por Álvaro Arzú, al momento de ser consultado el pueblo de Guatemala, quien tiene toda la soberanía, decidió por el NO a estos acuerdos al momento de ser formalizados, por tanto el congreso de Guatemala, NUNCA ratificó dichos acuerdos, todo lo que se ha implementado en torno a los acuerdos de paz son disposiciones de facto y no de iure, en otras palabras, son de hecho, y no de derecho.

Al día de hoy me sorprende el abrumador silencio y falta de información que existe de estos hechos, el incansable trabajo de grupos de izquierda (quienes perdieron el conflicto) en contar una historia totalmente distorsionada de los hechos omitiendo por completo lo que el mismísimo pueblo opinaba en ese entonces.

Se supone que en un acuerdo de paz, ambas partes deciden darse amnistía, sin embargo, hoy queda en evidencia que dichos acuerdos NO fueron con esa finalidad, sino fueron una estrategia más para ganar la guerra, ya no en un campo de batalla, sino en un campo diplomático, político y aún legal. Los acuerdos dejaron fuera los crímenes de lesa humanidad, un término de hule en el que han metido todo tipo de denuncia sin aportar una sola evidencia, y donde jueces vinculados a la guerrilla han condenado a personas sin destruir su presunción de inocencia.

Todo lo anterior nunca hubiera sido posible sin el aplastante apoyo de una comunidad internacional con una evidente agenda de izquierda, esos países que viendo el hambre, muerte y desesperación del pueblo venezolano, callan.

Hoy, esos mismos países y organizaciones que defienden los abusos de Maduro, presionan a Guatemala para que no se lleve a cabo la discusión para la aprobación de una ley que busca la reconciliación, el dar finalmente por cerrado uno de los capítulos más obscuros de la historia del país, sus motivaciones son claras, así como una farmacéutica no hace negocio de vender pastillas que todo lo curan sino vendiendo tratamientos, estas organizaciones se quedarían sin cómo tener injerencia y sustento dentro de la política nacional sin la eterna excusa de buscar la paz.

Que se opongan a una ley de reconciliación sólo pone en evidencia algo, nunca han buscado la paz, y si algo puedo recomendar, es que tocará hacer simétrico el asunto, y empezar a mostrar la verdadera cara de estas personas, sus vínculos en ese pasado obscuro, y la sangre que tienen en las manos, demandando que sean puestos a disposición de la justicia, una tarea difícil, cuando han pasado décadas cooptando todo el organismo judicial, como quedó evidenciado hoy.

1 Comentario

  1. Para variar pones en claro las ratas que son los de izquierda, te felicito porque les va a dar diarrea a las chinas comunistas como a todos los chairos

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