Los humanos somos tribales por naturaleza, por muy diverso que sea un grupo, eventualmente se crearán pequeñas tribus con base a factores que aglutinen sus intereses, de hecho, la mayoría de grupos se forman con base a intereses que se comparten entre dichos grupos, de ahí es donde surgen las naciones del mundo, sin embargo, como bien dijo alguna vez el CEO de cierta empresa de tecnología; “Para que un grupo triunfe, no hace falta que el otro pierda”, de ahí que entre naciones se creen proyectos, coaliciones y colaboraciones entre estados independientes respetándose mutuamente como iguales.
En dichas colaboraciones, las decisiones de colaborar o no se toman con base a información y conocimiento de los planes e intenciones de ambos, y es de tener siempre presente que la soberanía y el poder de un país reside en su pueblo, quienes lo delegan a su gobierno y representantes, lamentablemente, mientras que sus representantes tienen acceso a información producida por expertos en investigación e inteligencia, el pueblo recibe su información vía los medios de comunicación, los cuales en la mayoría de los casos, tienen un sesgo político e ideológico.
De lo anterior se produce una fuertísima diferencia de opiniones, criterios y decisiones entre el el pueblo y sus representantes, mientras que sus representantes dedican su carrera a tomar decisiones difíciles con base a diferentes fuentes de información e inteligencia, el pueblo dedicado a sus labores, se informa brevemente con titulares y notas creadas por diferentes medios, todos con su propio sesgo político e ideológico, el que prefieren decorar con el título “línea editorial”.
La toma de decisiones
En este hermoso país de Guatemala, el que políticamente llevan décadas de llamar un “país en vías de desarrollo” y que objetivamente pertenece al tercer mundo, la situación de la comunicación e información es aún más grave ya que la toma de decisiones de sus representantes se ve sujeta a la aprobación de fuerzas más grandes, desde la famosa “oligarquía” con acceso directo a todo medio, ONG o fundación que patrocina, con un fuertísimo lobby nacional e internacional, hasta las potencias del mundo, las que por lo regular no hablan nuestro mismo idioma y rara vez conocen de primera mano la situación del país, blindados por operadores de todo nivel.
Como una persona de clase media de mi país, como una persona que ha tenido el privilegio de viajar a EEUU y conocer desde la parte turística hasta convivir por buen tiempo con la clase obrera, me consta que el pueblo de EEUU y el de Guatemala comparten muchísimas características, visión y preocupaciones, no es casualidad que esta sea una de las líneas con las que los famosos call centers ofrecen sus servicios a EEUU, mostrando lo similar de nuestras culturas, sin embargo, el gravísimo problema que tenemos, está en los puentes de comunicación que tenemos.
Los puentes de comunicación
En estos tres últimos años, he observado cómo en EEUU existe una historia totalmente distorsionada de Guatemala, una historia que anteriormente creí cierta, y que fue por los trolls de la izquierda, quienes vía las redes sociales insultan y acosan a quien no opine como ellos, que terminé tomando la decisión de investigar y conocer de primera mano la historia
Estuve presente en el Juicio por Genocidio en Torre de Tribunales, escuché a ambas partes hacer emitir sus opiniones y al final de cuentas, me guste o no me guste, no existe una sola razón por la cual se pueda afirmar que en Guatemala hubo genocidio, la ley nacional e internacional describe que para que exista, tuvo que darse la orden de liquidar a un grupo por su identidad, y la orden dada por al ejército de Guatemala fue la de defender al pueblo de los grupos guerrilleros que los estaban liquidando.
Uno esperaría que los medios de comunicación reporten un resumen de lo discutido en los tribunales de justicia, que reporten los verdaderos hechos que acontecieron en el país, sin embargo, por ese sego ideológico y político o por simple sensacionalismo, nunca sucede de esta forma, para colmo de males, quienes vienen de otros países para documentar y reportar los hechos, suelen ser rápidamente abordados por grupos de izquierda, por los sesgadísimos grupos supuestamente de “derechos humanos”, y por las mismas personas que combatieron dentro de la guerrilla realizando atentados en contra de civiles como yo, sólo por no pensar como ellos, sólo por no estar de acuerdo en que la violencia no es el camino.
Por otro lado, están los militantes de izquierda de segunda y tercera generación que han invadido los espacios de comunicación, siempre escudándose con causas loables, se incrustan en organizaciones supuestamente de “derechos humanos”, de “rescate al medio ambiente” o causas similares, y se hacen interlocutores entre el pueblo de Guatemala y la comunidad internacional, desde Gidgett Renata Avila Pinto, Luis Ángel Sas Ordoñez y Edgar Alfredo Ortega Franco de Al Jazeera y Luis Arturo Assardo por nombrar algunos.
Un tema histórico
Ese “teléfono descompuesto” que hemos tenido entre Guatemala y las naciones del mundo ha existido por décadas, si bien ahora es Jo-Marie Burt quien distorsiona por completo el acontecer histórico y actual del país compartiéndolo en aulas de EEUU adoctrinando con falsedades a sus jóvenes, anteriormente Jean-Marie Simon realizaba la misma tarea, algo que Elliot Abrams denunció en su momento y que ella misma compartió vía Twitter:

