Para no pecar de ingenuo

En un artículo reciente compartía un viejo proverbio que dice «El orgullo viene antes que la caída», y es que no hay peor enemigo que el ego, creer o suponer que se es más listo que otro, por muy preparado que esté, siempre existirá alguien más astuto, es por ello que siempre se debe ser cauto y analizar todo, mantener un espíritu inquisitivo.

Si algo he promovido con mis vídeos y artículos, es el pensamiento independiente, que cada quien analice y piense por sí mismo, soy enemigo de dogmas y amigo de la razón, no me convencen los colectivos y exhorto al pensamiento independiente, por ello es que siempre me he opuesto a seguir tendencias y repetir como perico lo que el resto dice, es de tener criterio propio.

En ese emprendimiento mío, he enfrentado un sin número de intentos de deslegitimizar mis acciones, han querido estigmatizarme de pertenecer a grupos e intereses a los que no pertenezco, sin embargo, sé que practican la doctrina de repetir mil veces hasta hacerlo verdad, así que acá le comparto mi forma de razonar.

Es el respeto a la ley primero

En la astuta narrativa de la izquierda, han creado el pensamiento binario de «si no estás conmigo, estás en mi contra», sobre todo en lo relacionado a la supuesta «lucha contra la corrupción» de CICIG, y si razonaran un poco, comprenderían que la función de CICIG debía ser de apoyo al MP en investigación, debía ser una tarea pareja y no enfocada en enemigos políticos de la izquierda, su función debía ser dentro del marco de ley y por el respeto a la misma, sin embargo, los primeros en violar la ley fueron ellos, y por mucho que detestemos la corrupción, no se puede combatir con más corrupción.

Mi «desencantamiento» de la CICIG se materializó cuando los observé siendo descarados al no incluir a la UNE en su informe de financiamiento político, cuando sobredimensionaron temas administrativos que requerían una multa convirtiéndolos en crímenes penales hasta de lavado de dinero, más que evidente que su función no era la de buscar el cumplimiento de la ley sino jugar a la política.

Ahora, mi denuncia en contra de las violaciones de la ley por parte de la CICIG de Iván Velásquez Gómez no me hace congraciarme con personajes a todas luces corruptos, como quiere hacer creer la izquierda, mi mensaje es simplemente: «Los salvadores que ustedes alaban son tan corruptos como la corrupción que dicen combatir».

Son las acciones, no las personas

Me parece curioso que hasta el mismísimo Ché Guevara, el carnicero de La Habana, estaba totalmente en contra del culto a la personalidad, y es que no hay peor error que convertir a un individuo en un personaje mesiánico que va a resolver todos los problemas, así es como han nacido las más atroces dictaduras, así es como celebridades han abusado de sus fanáticos, y así también es como han caído imperios enteros, es por ello que jamás nunca he apoyado y pienso apoyar a un individuo en particular, más sí las acciones que considere positivas, porque son las acciones las que cuentan.

Más que colectivos, metas

A estas alturas del partido, definirme como individualista está de más, sin embargo, sí creo en unir esfuerzos por fines en común, creo en el concepto de coaliciones, donde estamos juntos pero no revueltos, aún con personas y grupos que no tengamos uniformados todos nuestros pensamientos, podemos unir esfuerzos teniendo metas en común, y pobres aquellos que en su necesidad de pertenecer a un grupo, confunden al colectivo con la causa, porque primero son las causas, las metas, las que son la razón del colectivo, en otras palabras, sin uno no existe el otro, y una vez alcanzadas las metas, no existe razón del colectivo, de ahí la diferencia entre la izquierda y el resto, ellos viven por, para y del colectivo, por ello mantienen los problemas que justifican sus causas, convirtiéndose en parte del problema, un cáncer que crece sin fin.

En conclusión

Antes de caer de ingenuo con cualquier falsa narrativa, antes de tomar cualquier decisión o previo a unirse a algún movimiento, cuestiónelo, razónelo, piénselo, justifíquese así mismo por qué está tomando una decisión, con qué fin se une a una causa, cuáles son los intereses de quienes lo convocan, qué antecedentes tienen, piense, que aún no es prohibido hacerlo, a menos que lo exprese en alguna red social autoritaria, aproveche la libertad mientras aún queda y defiéndala con uñas y dientes.